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Geyvison Ludugerio

Geyvison Ludugerio

Fuera de Caja

Todo lo que usted conocía, conózcalo de nuevo. Innovación y Creatividad en la práctica.

El laberinto de la hoja en blanco

o-labirinto-da-folha-em-brancoOk, intentemos una vez más. Este ya es el tercer intento de escribir un texto, y no estoy muy confiado que será el último. Veremos si ahora, rinde algunos párrafos más.

Todos ya pasamos por eso antes. Un día parece que nuestra cabeza no queda quieta y recibimos lo que parece ser una avalancha creativa. Vienen ideas de todos lados. Pero tenemos algunos días en que no surge ninguna idea, ninguna. Ese momento en que la página está en blanco y el punto permanece intermitente en la pantalla, cuando supuestamente debería estar arrojando letras, insiste en no salir del lugar. El momento cuando las ideas desaparecen.

“Yo soy una farsa”, este es el primer pensamiento que surge. En seguida nos comparamos con otras personas, y de repente, algunas preguntas existenciales comienzan a surgir, pero al final, ¿cuál es el sentido de la vida? ¿De dónde vine? ¿A dónde voy? ¿Quién vino primero, el huevo o la gallina?

Ok, a concentrarse. De nada vale arrancarse los cabellos, es necesario superar esa crisis creativa.

Antes parecía ser más fácil. Yo solo pensaba y las palabras surgían. Entonces, ¿qué cambió de ayer a hoy? Por lo visto, todo.

Cuando nos deparamos con una crisis así, el momento cuando la idea simplemente no viene, debemos en primer lugar mantener la calma. Eso es algo común, sucede con todas las personas. El primer paso es respirar hondo, el segundo es intentar algunas técnicas de los profesionales del área. Y el tercer paso, si el segundo no resultó, es volver al primero.

La receta de la torta

James Webb Young, famoso periodista, reconocido con premios por su facilidad de crear campañas innovadoras, resolvió investigar cuál era el proceso para producir buenas ideas. Y en su libro A Technique For Producing Ideas [La técnica para producir ideas] hizo el descubrimiento de que para aprender cualquier cosa, siempre debemos entender dos cosas: principios y métodos. Y listó los siguientes pasos:

  • Recolecte materia prima. Sumerja la cabeza en el asunto que desea abordar. Investigue, mire y escuche todo al respecto. Ese material bruto puede rendir algo.
  • Trabaje este tema en su mente. Intente hacer conexiones entre los asuntos, autores y textos. Haga un mapa mental, una técnica que materializa nuestra forma de pensamiento no lineal.
  • Deje en incubación. Olvide todo. Eso mismo, haga otra cosa, vaya a caminar, comer o hasta dormir. No parece, pero en ese momento su mente está a todo vapor, intentando almacenar todo lo que investigó y le encuentra un sentido.

¡Eureka! Cuando menos se espera, la idea viene. Y viene el pensamiento famoso: ¿Cómo no pensé en eso antes? Es tan obvio que usted puede olvidarlo, por eso tenga siempre algo para anotar al lado de la cama, en la sala o en el baño (¿va a decir que nunca tuvo una idea allí?).

Coloque las ideas en un modelo funcional. Cuando una idea sale de su cabeza, encara la realidad, lo que puede ser fatal. Converse con sus amigos, vea si es buena realmente, sométala a críticas y sugerencias, nada es tan bueno que no pueda ser mejorado.

Otro consejo es hacer un pequeño brainstorm, o sea, pensar en soluciones diversas sin preocuparse con los límites que vendrán después, algunos hasta traducen el término del inglés como “lluvia de ideas”. En esta reunión que puede ser con una sola persona, piense en diversas ideas, de la más obvia hasta la más absurda. Intente también alcanzar los extremos, así usted puede delimitar hasta dónde su mente logra ir. Ni obvia, ni imposible, su idea debe estar entre estos dos límites.

La fuga del laberinto

Tener ideas es como estar en un laberinto, con muchos caminos correctos, pero ninguno lo suficiente seguro como para hacerme avanzar. Lo que me hizo recordar una historia mitológica griega muy conocida: El vuelo de Ícaro. Usted ya debe haber oído hablar de la historia del joven Ícaro, que es parte del repertorio mitológico griego. Ícaro se hizo famoso por lo que ganaba y no se contentaba con volar, sino quería llegar a la región del mismo sol. Y muchos sacan de eso lecciones para la vida: No intente llegar muy cerca del sol, o sus alas se derretirán y usted se caerá.

Seth Godin, uno de los escritores más conceptuados en los estudios de marketing, lanzó un libro llamado A Ilusão de Ícaro, donde consta, en pequeños textos, como el miedo de alcanzar el sol nos impide intentar hacer las cosas de una manera diferente. Uno de los párrafos de su libro que más me gusta, dice:

“Creamos un mundo donde es posible volar más alto que nunca y la tragedia es que, en vez de eso, fuimos seducidos a creer que debemos volar cada vez más bajo”.

Y la mitología griega continúa.

Como todos saben, Ícaro estaba preso con el padre Dédalo en un laberinto y, juntando plumas de gaviota con cera de miel, ambos hicieron alas artificiales que los llevarían al otro lado del mar. Pero hay un detalle en este cuento que algunos no conocen. Antes del vuelo, el padre le aconsejó al hijo que no volara tan alto para que el sol no le quemara sus alas. El consejo, sin embargo, no para por ahí. “y no tan bajo para que el mar no te moje las alas”, completó. Cuenta la historia que ignoró la recomendación, y con lágrimas, el padre vio como el hijo se hundió en medio del mar Egeo, específicamente en una parte llamada: Ícaro, de acuerdo a la mitología.

Todavía no sé si terminaré este texto, tal vez mi crisis no pase, y al final de este párrafo borre todo de nuevo. O, tal vez, venga alguna idea mejor y finalmente escriba alguna cosa más interesante. Pero tengo la seguridad de una cosa: cuando nada parece ser bueno o cuando toda la creatividad desaparece, solo necesito avanzar, necesito solo intentar.

La crisis viene para recordarnos que, como seres humanos tenemos límites, que no todo sale como lo planeado. Normalmente, es una crisis personal donde se levantan paredes y quien construye olvida de crear una puerta. Muchas veces exigimos tanto de nosotros mismos que nada es suficiente para considerarlo terminado. Pero, es cuando conocemos nuestro límite, que descubrimos la creatividad. En cada hoja en blanco, tenemos la oportunidad de crear algo nuevo, una nueva oportunidad de hacer la diferencia.

 

 

 

 

 

 

 

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