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Felipe Lemos

Felipe Lemos

Realidad Enfocada

Datos y fechas analizadas bajo un punto de vista bíblico.

Martes trece no es día de mala suerte

El martes trece tiene fama de muchos misterios y cuentos. Todo, por supuesto, fruto de la imaginación y de los miedos humanos. Pero, si vamos a los posibles orígenes de estos pensamientos comprenderemos que ejercer cualquier tipo de temor en relación a esa fecha significa despreciar la acción de Dios.

Los motivos son varios. Una de las historias más contadas sobre el posible origen de la fecha se remonta a la mitología nórdica, en Europa. En la primera de ellas, se cuenta que hubo un banquete y 12 dioses fueron invitados. Loki, espíritu del mal y de la discordia, apareció sin ser llamado y armó una pelea que terminó con la muerte de Balder, el favorito de los dioses.

Según otra versión, la diosa del amor y de la belleza era Friga (que dio origen a frigadag, viernes, en inglés el día de la mala suerte es viernes 13). Cuando las tribus nórdicas y alemanas se convirtieron al cristianismo, Friga fue transformada en bruja. Como venganza, ella comenzó a reunirse todos los viernes con otras 11 brujas y el demonio, y los 13 rogaban por plagas para los humanos.

Viajando por las leyendas, en los tiempos de la Edad Media, hay una historia más reciente que tiene que ver con la Orden de los Caballeros Templarios, fundada en el siglo 12 durante las cruzadas para proteger a los cristianos que volvieron a hacer la peregrinación a Jerusalén después de la conquista. La influencia y prestigio de ese grupo creció mucho, lo que disgustó al rey Felipe IV de Francia. El 13 de octubre de 1307, un viernes, inició una persecución a los templarios, que fueron presos, torturados, excomulgados y quemados en la hoguera.

Hasta la muerte de Cristo, un viernes, está incluida en la lista de las “maldiciones” del día.

Sinceramente, quien sigue la Biblia como regla de fe no debe temer, ni al martes o viernes 13, ni cualquier otro día específico o número. Creer que el número de personas, de días o de cualquier otro aspecto puede ser determinante para el éxito o fracaso en la vida es despreciar la acción divina y la posibilidad humana de aceptar la intervención de Dios. Las supersticiones son inventadas justamente para atrapar a las personas a las tradiciones y cuentos que las alejan de una vida de comunión con un Dios vivo y que se manifiesta y espera la reacción positiva del ser humano a su amor. El apóstol Pedro ya hablaba indirectamente del tema cuando dijo, según lo registrado en 2 Pedro 1:16 “Cuando les enseñábamos acerca del poder de nuestro Señor Jesucristo y de su regreso, no estábamos inventando una historia, sino que con nuestros propios ojos vimos el gran poder de nuestro Señor” (Traducción en el lenguaje actual). El mensaje del evangelio no es una ilusión o una creencia supersticiosa.

Además de eso, la mayoría de las leyendas sobre el martes/viernes 13, está relacionada a mitos paganos, por lo tanto, no tiene ningún amparo bíblico. El paganismo antiguo y moderno no considera el Dios único, invisible y personal, retratado en la Biblia como soberano del universo.

Por el contrario, presenta, a veces, una variedad de divinidades con características humanas útiles para algunas funciones. Otras veces, se trata de dioses que sustituyen los agentes naturales creados por el Dios bíblico (como el viento, el agua, el sol, la tierra, la luna, los astros, etc.) para beneficio del ser humano.

Finalmente, cristianos fundamentados en la Biblia deben desconfiar del concepto de suerte o azar. Lo que existe es la providencia divina. Y Dios realiza aquello que es necesario para la salvación de la raza humana, independiente de aspectos como la suerte o el azar. Me gustan mucho las palabras de Dios en el libro de Isaías 43:13 que dice: “Desde los tiempos antiguos, yo soy. No hay quien pueda librar de mi mano. Lo que yo hago, nadie puede desbaratarlo” (Nueva Versión Internacional).

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