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Fábio Bergamo

Fábio Bergamo

Marcas & Marcas

El marketing y su relación con la religión.

Abróchense los cinturones de seguridad… ¡El público desapareció!

 

Foto: Noticias del Día

David Dao. Tal vez por el nombre no lo reconozcas. Pero su terrorífica historia estuvo en todos los medios de comunicación masivos del mundo. En una mañana normal, centenas de pasajeros tomaron el vuelo 3411, de United Airlines, que iba de Chicago a Louisville, Kentucky.

El resto de la historia seguro la recuerdas. El director de la compañía ordenó la retirada de pasajeros por sorteo al azar, después de intentar comprar la salida de estos. Todo para satisfacer a cuatro ejecutivos de la empresa que “necesitaban” viajar. Uno de estos sorteos recayó sobre David Dao.

Dao tuvo una reacción inoportuna y completamente comprensible. Por ser un médico con pacientes para atender en su destino, se rehusó a salir. Luego vino el terror: fue retirado a la fuerza, en una de las escenas más salvajes de la historia de la aviación civil, y quizá del mundo corporativo, con respecto a la relación con el cliente. No solo por haber arrastrado a la persona, sino por las lesiones físicas y psicológicas causadas.

En el acto, cualquier ‘buen ciudadano’, al ver la escena dantesca, se colocaría del lado del médico de origen vietnamita. Él fue azotado, lastimado, tratado peor que un animal. ¿Cómo se puede tratar así a un ser humano? ¿Cómo nosotros, una sociedad llamada culta y evolucionada, permitimos que alguien sea tratado de esa manera?

Pensé de esta misma manera. ¿Cómo podemos permitir que las personas sean maltratadas de esa forma? Mientras tanto, mis pensamientos fueron más allá de la historia de Dao, caso relacionado al marketing y al comercio, y comencé a pensar en nuestra vida espiritual. O mejor dicho, en la vida espiritual y relacional dentro de la iglesia.

Paralelismo con las iglesias

Quedo preocupado por el hecho de que haya personas que entran en muchas iglesias (como la nuestra y otras) y que salen sin siquiera, por lo menos, haber sido tratadas y acompañadas durante el periodo de tiempo que estuvieron allí. Muchas veces no recibieron una sonrisa, afecto, una presencia fraterna.

Si paramos a pensar, el gran foco que tenemos como miembros de iglesia es el avance del evangelio. Predicamos y hacemos del evangelismo nuestro gran foco. Todo converge hacia el evangelismo público. Y ese foco acaba perjudicando un punto también importante: la retención de aquel que vino a la iglesia como resultado del evangelismo.

O sea, nos da tanto trabajo traer a alguien a la iglesia que, muchas veces, los perdemos simplemente por falta de relacionamiento. De un acompañamiento cristiano efectivo, donde los hermanos (hablo de la persona física y no de los programas como el Ministerio de Recepción o Grupos pequeños, por ejemplo) adopten a los nuevos conversos y compartan con ellos su experiencia cristiana.

Necesitamos urgentemente tener ese foco con cualquier persona que se nos acerque. Cuando tengamos una percepción clara de que todos merecen la posibilidad de ser salvos, nuestro modo de actuar cambiará completamente. Seremos más piadosos, más amigos y fraternos. Y, de hecho, estaremos llevando el evangelio, de forma práctica, a esa persona.

En el caso contrario, el resultado será catastrófico. Debería dolernos perder a alguien. Ver a alguien saliendo de la iglesia por no haber sido acogido y amado será igual a un David Dao no dentro de un avión, sino siendo “arrastrado” hacia afuera de la gracia, por manos no humanas. Sí, debe ser terrible para nuestros ojos ver a alguien siendo “arrastrado”. Haré la misma pregunta que hice anteriormente: ¿Permitiremos que alguien sea tratado de esta forma?

PARA LEER, OÍR Y VER MÁS

David Dao siendo arrastrado hacia afuera del avión― Videos grabados por otros pasajeros: https://www.youtube.com/watch?v=dASATLLvGRM

Iglesia relacional― Video con el pastor Emmanuel Rodrigues, de la APaC: https://www.youtube.com/watch?v=HTaJwCbBu64

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