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Emanuele Salles

Emanuele Salles

Imagen & semejanza

Belleza y vestimenta analizados según los critérios de la Santa Biblia en un lenguaje más informal.

¿Por qué los cristianos no se visten de esa manera?

Foto: Shutterstock

“¿Por qué tú no usas mini falda igual que las otras chicas?”, fue la pregunta de uno de los más reconocidos presentadores de TV en Brasil, Silvio Santos. La pregunta fue hecha en el escenario a una chica de aproximadamente seis años, que tartamudeó al responder que era cristiana. “Pero, ¿por qué las personas cristianas se visten de manera diferente?”, insistió él. Sin saber cómo reaccionar ante la situación, la pequeña respondió: “No sé”. Su madre, que la acompañaba en el programa, permaneció muda mientras exhibía una sonrisa forzada. Sin desistir de obtener una respuesta clarificadora, el comunicador reformuló su pregunta con varias otras palabras. Aun así, solo recibió como respuesta desconcierto, segundos de silencio y pocas palabras sin sentido.

Esa situación estuvo expuesta a nivel nacional, pero, representa la duda anónima de mucha gente, inclusive de muchos cristianos. ¿Usted sabría responder a la pregunta del presentador? Si un amigo le hiciera alguna pregunta parecida, ¿cómo reaccionaría usted? Al final, ¿por qué usted, como cristiano, posee una ideología diferente en relación a la apariencia? Ese tema es tratado como algo polémico, discrepante. Cuánto más leo la Biblia, más me doy cuenta de la claridad y la simplicidad del asunto. Como dicen, nosotros complicamos las cosas sencillas. Modestia cristiana se transformó en tabú, por eso dedico parte de mi trabajo a la desmitificación de esa temática. Si quiere, dé una mirada a mi  canal no YouTube.

En fin, ¿por qué promovemos cuidados especiales con nuestra imagen? Además de las razones explicadas por la psicología y comunicación (que ya abordé en otros artículos por aquí), es importante saber que decencia, modestia, discreción y distinción visual entre los géneros son principios bíblicos, y no ideas inventadas por creyentes. Dios no desperdicia palabras. Si él habla al respecto de algo, seguramente lo considera importante. Entonces, obviamente, si a él no le importara nuestra apariencia, ni tocaría el asunto.

Basta una investigación rápida para encontrar innumerables citas bíblicas en cuanto a la imagen y vestimenta. Voy a citar algunas:

 

1 Pedro 3:3 (ostentación en la vestimenta)

Génesis 3:21 (la ropa en el Edén)

1 Timoteo 2:9-10 (decencia, modestia y sentido común en la vestimenta)

Proverbios 11:22 (discreción en la imagen)

Deuteronomio 22:5 (distinción en la apariencia del hombre y la mujer)

1 Tesalonicenses 5:22 (cuidado con la apariencia)

Génesis 35:1-4 (las joyas y la adoración)

 

Constantemente vemos discursos populares, pero anti bíblicos, sobre el estilo de vida cristiano. Muchos usan medias verdades para defender la comodidad y el libertinaje, principalmente en el asunto de la imagen. “No adoro a Dios con mi ropa, pero sí con mi corazón”, vi una aplaudida publicación. Infelizmente, una de las afirmaciones más comunes cuando se habla de imagen cristiana es: “Dios no se fija en la apariencia”. Se usan textos bíblicos fuera del contexto para defender esa creencia. Pero, como usted puede ver en el párrafo de arriba, decir eso es ignorar ideologías divinas, arrancar páginas de la Palabra de Dios. La recomendación es que no se quite ni una coma de la Biblia, imagine solo quitar principios enteros como si no existieran. La manera más eficaz de saber si Dios se interesa o no por algo es preguntárselo a él. Simple.

En un mensaje profundo el pastor Ivan Saraiva en el programa Está Escrito, en la TV Novo Tempo, dijo: “La gracia que no transforma no es gracia, es desgracia”. Él continuó el pensamiento diciendo que al aceptar la gracia de Dios somos totalmente transformados: nuestra alimentación cambia, nuestras relaciones cambian, nuestras actividades cambian, sí, hasta nuestra vestimenta cambia. Aunque su vestimenta no afecte su comunión, su comunión afecta todo en su vida, inclusive su vestimenta. La contemplación a Dios siempre genera transformación (2 Corintios 3:18). Dios nos acepta como estamos, pero de manera alguna nos deja así.

Que nuestro deseo sea el mismo de David: “¡Alaba, alma mía, al Señor, y alabe todo mi ser su santo Nombre! (Salmos 103:1). Todo, inclusive nuestra imagen.

¿Por qué los cristianos no se visten de esa manera?

“¿Por qué tú no usas mini falda igual que las otras chicas?”, fue la pregunta de uno de los más reconocidos presentadores de TV en Brasil, Silvio Santos. La pregunta fue hecha en el escenario a una chica de aproximadamente seis años, que tartamudeó al responder que era cristiana. “Pero, ¿por qué las personas cristianas se visten de manera diferente?”, insistió él. Sin saber cómo reaccionar ante la situación, la pequeña respondió: “No sé”. Su madre, que la acompañaba en el programa, permaneció muda mientras exhibía una sonrisa forzada. Sin desistir de obtener una respuesta clarificadora, el comunicador reformuló su pregunta con varias otras palabras. Aun así, solo recibió como respuesta desconcierto, segundos de silencio y pocas palabras sin sentido.

Esa situación estuvo expuesta a nivel nacional, pero, representa la duda anónima de mucha gente, inclusive de muchos cristianos. ¿Usted sabría responder a la pregunta del presentador? Si un amigo le hiciera alguna pregunta parecida, ¿cómo reaccionaría usted? Al final, ¿por qué usted, como cristiano, posee una ideología diferente en relación a la apariencia? Ese tema es tratado como algo polémico, discrepante. Cuánto más leo la Biblia, más me doy cuenta de la claridad y la simplicidad del asunto. Como dicen, nosotros complicamos las cosas sencillas. Modestia cristiana se transformó en tabú, por eso dedico parte de mi trabajo a la desmitificación de esa temática. Si quiere, dé una mirada a mi  canal no YouTube.

En fin, ¿por qué promovemos cuidados especiales con nuestra imagen? Además de las razones explicadas por la psicología y comunicación (que ya abordé en otros artículos por aquí), es importante saber que decencia, modestia, discreción y distinción visual entre los géneros son principios bíblicos, y no ideas inventadas por creyentes. Dios no desperdicia palabras. Si él habla al respecto de algo, seguramente lo considera importante. Entonces, obviamente, si a él no le importara nuestra apariencia, ni tocaría el asunto.

Basta una investigación rápida para encontrar innumerables citas bíblicas en cuanto a la imagen y vestimenta. Voy a citar algunas:

 

1 Pedro 3:3 (ostentación en la vestimenta)

Génesis 3:21 (la ropa en el Edén)

1 Timoteo 2:9-10 (decencia, modestia y sentido común en la vestimenta)

Proverbios 11:22 (discreción en la imagen)

Deuteronomio 22:5 (distinción en la apariencia del hombre y la mujer)

1 Tesalonicenses 5:22 (cuidado con la apariencia)

Génesis 35:1-4 (las joyas y la adoración)

 

Constantemente vemos discursos populares, pero anti bíblicos, sobre el estilo de vida cristiano. Muchos usan medias verdades para defender la comodidad y el libertinaje, principalmente en el asunto de la imagen. “No adoro a Dios con mi ropa, pero sí con mi corazón”, vi una aplaudida publicación. Infelizmente, una de las afirmaciones más comunes cuando se habla de imagen cristiana es: “Dios no se fija en la apariencia”. Se usan textos bíblicos fuera del contexto para defender esa creencia. Pero, como usted puede ver en el párrafo de arriba, decir eso es ignorar ideologías divinas, arrancar páginas de la Palabra de Dios. La recomendación es que no se quite ni una coma de la Biblia, imagine solo quitar principios enteros como si no existieran. La manera más eficaz de saber si Dios se interesa o no por algo es preguntárselo a él. Simple.

En un mensaje profundo el pastor Ivan Saraiva en el programa Está Escrito, en la TV Novo Tempo, dijo: “La gracia que no transforma no es gracia, es desgracia”. Él continuó el pensamiento diciendo que al aceptar la gracia de Dios somos totalmente transformados: nuestra alimentación cambia, nuestras relaciones cambian, nuestras actividades cambian, sí, hasta nuestra vestimenta cambia. Aunque su vestimenta no afecte su comunión, su comunión afecta todo en su vida, inclusive su vestimenta. La contemplación a Dios siempre genera transformación (2 Corintios 3:18). Dios nos acepta como estamos, pero de manera alguna nos deja así.

Que nuestro deseo sea el mismo de David: “¡Alaba, alma mía, al Señor, y alabe todo mi ser su santo Nombre! (Salmos 103:1). Todo, inclusive nuestra imagen.

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