Noticias – Adventistas

Emanuele Salles

Emanuele Salles

Imagen & semejanza

Belleza y vestimenta analizados según los critérios de la Santa Biblia en un lenguaje más informal.

¿Qué está sucediendo con nuestras niñas?

Una profesora de niños de tres años declaró que cuando se enteraron de la fiestita que tendrían en la clase, ellas pasaron semanas comentado qué ropa usarían ese día. “Las niñas están perdiendo el deseo de divertirse y la espontaneidad, y prefieren la exhibición y la competencia, comentó. ¿Usted identifica ese tipo de comportamiento a su alrededor? “En cuanto las niñas concentran más su atención en la apariencia, más inseguras se sienten, porque no se desarrollaron lo suficiente para tener un fuerte sentido de sí mismas”, afirma un párrafo del libro ¿Qué está sucediendo con nuestras niñas?, de Maggie Hamilton, especialista en comportamiento. Muy inseguras, son susceptibles a sugerencias. Consideran la aceptación de sus colegas absolutamente crucial. Eso genera mucha infelicidad, porque “anima a las niñas a pensar que lo más importante es la apariencia, la propiedad y la popularidad”, completa Maggie. La baja autoestima y la baja autoconfianza se cultivan en el sexo femenino en la más tierna edad. Los padres incentivan, aunque sin intención, la ostentación y el consumismo, garantizando que sus niñas tengan el máximo de sus deseos realizados.

“Cuando las niñas consiguen todo o que quieren, crecen creyendo que la vida se resume a la auto gratificación instantánea, o sea, compras inmediatas, relaciones afectivas pasajeras, diversión al instante, sexo fugas, hasta que ya nada las satisface o les parece realmente especial” (Maggie Hamilton).

Algunas consecuencias de ese comportamiento son: sobre estimulación, sobre exposición y sobre sensualidad. Analicemos un ejemplo bien popular: Los juguetes “infantiles” (bien entre comillas). Mi marido y yo tenemos la costumbre de ir a jugueterías. ¡No nos juzguen! Es común que yo aproveche el momento dentro de esos establecimientos para decir cosas del tipo: “Si tuviera una hija, jamás le compraría ese juguete”. Los juguetes y entretenimientos lanzados para el público infantil perdieron la inocencia e ingenuidad, que deberían ser las características más valiosas en un niño. Note, por ejemplo, el nivel de muñecas disponibles en el mercado. Existen marcas que producen y venden una cantidad absurda de muñecas con medias caladas, shorts cortísimos, blusitas mostrando la barriga y maquillaje extravagante.

“Las niñas ya no fingen que son madres, al cuidar y manipular las muñecas de una manera natural. Ellas asumen que son una de esas muñecas”, contó una profesora de Jardín de infantes. Profesionales de la salud especializados en la franja infantil demostraron preocupación con la influencia negativa de los juguetes y de los medios de comunicación. Según ellos, las niñas están siendo cada día más expuestas a una manera superficial y sexualista de verse a sí mismas y al mundo.

Maggie alerta que al presentar cosas de ese tipo a las niñitas, por medio de juguetes, películas, programas de TV, ropa y libros, estamos comunicando que así se deben comportar, que es eso lo que la sociedad espera de ellas y de las mujeres en general. Demasiado pequeñas para juzgar lo que es adecuado o no, ellas creen que eso es realmente el modelo femenino obligatorio.

En un estudio con niñas de cinco a ocho años en los EE.UU. se reveló que cerca del 25% de ellas manifestaron el deseo de ser más delgadas. Ese indicador sube al 71% en las de 7 años. La mayoría de ellas cree que necesita perder peso para ser popular. La mitad estaba preparada para hacer dietas reductoras. ¿Es posible creerlo? Los anunciantes aman a esas niñas, al final, ellas les rinden billones de dólares (o cualquier otra moneda). El mundo conspira por la insatisfacción. Se imagina cuántas empresas quebrarían si mañana todas las niñas y mujeres se despertaran aceptándose y amándose a sí mismas.

 

 

 

Noticias Relacionadas


Comentarios

WordPress Image Lightbox Plugin