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Carolyn Azo

Carolyn Azo

Desafíos espirituales

Reflexione sobre las vicisitudes de la vida en su caminar diario con Dios y sepa que aún existe esperanza.

Suspira ¡Hay Esperanza!

Una noche de sábado, mientras terminaba de leer un libro y apaga la luz de mi habitación, pensé en que sería de mí si no llevase una vida ordenada y de comunión con Dios, me aterré y por mi piel pasó una corriente de frío. Imaginé los peligros que existen fuera del hogar basados en las noticias que como periodista leo cada día. Asesinatos, abuso, robo, enfermedades, lujurias, mentiras, fraude; etc., creo que sabe a qué me refiero. Miré hacia la ventana de mi cuarto y el cielo estaba despejado, lleno de estrellas y una hermosa Luna. Allí en lo oscuro de la noche agradecí a Dios por colocar en mi camino a unos padres maravillosos que me enseñaron la diferencia entre la noche y la mañana, pero pensé que no todos tuvieron ese privilegio. Finalmente elevé una oración de agradecimiento a Dios por haberme protegido de los peligros del mundo hasta el momento y me cubrí con el cobertor hasta el rostro, con un gesto de temor. Sim embargo, fue reconfortante saber que estaba descansando en los brazos de Dios, porque le había entregado mi vida.

Imagino que miles de personas piensan que este mundo acabará muy pronto. Basta caminar cerca de un kiosco de periódicos y retroceder un poco para dar un vistazo a los titulares. A veces pasamos unos segundos leyéndolos o escuchando la radio o viendo la televisión, luego nos damos cuenta de que el tiempo prudencial de llegar al trabajo está terminando y mientras caminamos a pasos agigantados hacia el bus o hacia nuestras faenas, o si vamos en el auto, aceleramos después de ver que el semáforo cambió, vamos reflexionando en las cosas que suceden a nuestro alrededor y a las que a veces somos ajenos y pensamos que nunca nos sucederán, hasta que ocurren con nuestros amigos o familiares y nos preguntamos ¿me ocurrirá a mí? ¿Cuándo vendrá Cristo?- para los que creen en la Biblia- O ¿Cuándo acabarán los infortunios?

Al salir de casa no sabemos qué será de nuestra vida ese día, o si volveremos vivos. También pasa que ni en el mismo hogar estamos protegidos ¿qué está pasando en el mundo? ¿Por qué tanta inseguridad? Descubra navegando por Internet en los diarios de mayor credibilidad de su país, televisión o radio, y vea por usted mismo, en ningún país hay seguridad. La población preocupada ante este flagelo sale a las calles a pedir justicia por crímenes sin resolver, piden seguridad al estado, y eso sin mencionar los que ahora portan armas por “seguridad personal”. ¿Ya vio o escuchó ese tipo de casos?

Recuerdo que hace algunos años atrás en un país X aparecieron titulares por todos los medios de comunicación, la historia era la de un adolescente que iba caminando por la calle con su amigo, de pronto salieron al asecho unos ladrones con armas blancas a desposeerlos de sus pertenencias; uno de los agredidos sacó un arma de fuego y mató a uno de los ladrones. Este caso fue bien sonado en aquel país. ¡Transeúntes con armas! ¿Hay seguridad si llevo un arma? ¿Hasta dónde va nuestro miedo e impotencia?

La Biblia habla de este problema, en Mateo 24: 12, cuando dice: “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. ¿Encaja en nuestra sociedad? O ¿En el mundo de hoy? Otro texto bíblico se encuentra en Marcos 13:12 “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán”, profecías bíblicas que se vienen cumpliendo e irán en aumento hasta el día grande y misterioso en que Cristo, nuestro salvador, venga por segunda vez a rescatarnos de este mundo y sus vacilantes peligros.

Hasta aquí hemos reflexionado rápidamente sobre algunos acontecimientos, pero cobre ánimo, no piense que viviremos así para siempre. Gracias a Dios tenemos la mejor promesa de todas y viene de Dios, es decir, se va a cumplir porque Dios no miente, y es que nos espera un mundo nuevo donde “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”, Apocalipsis 21:4

Hay más, la escritora Ellen G. White, dijo lo siguiente: “Los crímenes y la iniquidad que campean en las ciudades populosas han alcanzado un nivel abrumador. La perversidad de los impíos casi escapa a toda comprensión. Muchas ciudades se están convirtiendo en otras tantas Sodomas ante la vista del cielo. El aumento de la maldad es tan grande que las masas se aproximan rápidamente a un punto en su experiencia personal más allá del cual resultará sumamente difícil alcanzar a los individuos con el conocimiento salvador del mensaje del tercer ángel. El enemigo de las almas trabaja con toda pericia para obtener un pleno dominio de la mente. Y lo que los siervos de Dios realicen para amonestar y preparar a esa gente para el día del juicio deben hacerlo prestamente”. {Ev 23.2}

“Las condiciones a que hacen frente los obreros cristianos en las grandes ciudades, constituyen una solemne exhortación a un esfuerzo incansable en favor de los millones que viven a la sombra de la condenación inminente. Los hombres pronto se verán obligados a efectuar grandes decisiones, y deben tener oportunidad de oír y de comprender la verdad bíblica, a fin de que puedan decidirse inteligentemente por el camino recto. Dios pide ahora a sus mensajeros, en términos definidos, que amonesten a las ciudades mientras la misericordia todavía perdura y mientras las multitudes son aún susceptibles a la influencia convertidora de la verdad bíblica”. —The Review and Herald, 7 de abril de 1910. {Ev 23.3}

Solo puedo culminar diciéndole que ¡Hay Esperanza! si va por el camino correcto a la luz de las sagradas escrituras, solamente crea que lo mejor está por venir. Por ahora aférrese a Dios y predique de su gran amor sin fin y de la esperanza venidera antes de que sea demasiado tarde.

 

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