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Carlos Nunes

Carlos Nunes

Ética Práctica

Temas relacionados con la ética bajo el punto de vista Cristiano y los dilemas que enfrentan las personas en la vida cotidiana.

El Dios de todos los colores…

Las ofensas de cuño racista han ocupado el noticiero deportivo en los últimos días. Y todo hecho social enseña una reflexión bíblico-cristiana. La pregunta de todos es: ¿la Biblia dice algo sobre el tema? ¿Cuál es la postura de Dios sobre la raza, la etnia, el color de la piel o congéneres?
La realidad, a priori, es que, de alguna forma, como todos tenemos una naturaleza humana caída y distorsionada por el pecado, manifestamos, sí, algún prejuicio de origen racial. ¡Seamos honestos! Yo soy de la época en que las parejas inter raciales eran una rareza. Yo soy del tiempo en que apoyar al aficionado de Gremio imitando el gesto y los gruñidos de mono, alusivos al rival Inter, era parte del “folclore” del fútbol gaúcho (sur de Brasil). Yo soy de la época en que si un hijo o una hija presentaba un novio/novia con cabello “poder negro” o “afro” generaba, como mínimo, incomodidad en la mesa de la cena…
Yo soy del tiempo en que, seamos honestos, estas cosas todavía andaban por el aire… ¿Por qué? Por el hecho de que las relaciones humanas están, sí, manchadas por los prejuicios, por las idiosincrasias, por la educación o falta de ella, por el radicalismo, por los maniqueísmos que dividen a los buenos de los malos, los “obreros” de los “oligarcas”, los gremistas (aficionados de Gremio) de los colorados (aficionados del Sport Club Internacional), los cristianos de los ateos… Y así es que, bíblicamente, es preciso comprender que ¡“No hay justo, ni aun uno”!
De todas maneras, el color de piel de los hijos de Dios en ningún momento excluyó o incluyó a alguien en el espectro de las bienaventuranzas, especialmente la mayor de ellas, que es la vida eterna y la salvación en Cristo Jesús. Los mismos estudiosos poco confiables atribuyen al propio Cristo un color de piel bien distante del perfil “blanco de ojos azules”. No obstante, hasta en ese aspecto manifestamos nuestro prejuicio, ¿no es así? ¿Quién ya vio al Cristo histórico retratado con piel marrón y cabello enrulado? El estereotipo del Hijo de Dios es, casi siempre, el de un hombre blanco de piel clara… Fíjese que hasta nuestra cosmovisión cristiana, en algún aspecto, manifiesta nuestros pudores y prejuicios…
La economía de la salvación considera, sobre todo, el corazón. Y el corazón, como de donde proceden las “salidas del alma”, no tiene color, etnia ni raza. Tanto es así, entre otros ejemplos, que el alto oficial de la reina etíope Candace, que nos consta que lejos de ser blanco de ojos azules, encontró la salvación y el bautismo en el instante en que Felipe fue llevado a él por obra y gracia del Espíritu Santo. En otro episodio, en el mismo libro de Hechos, está registrado el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Y, en aquel momento, estaban reunidas en Jerusalén todas las nacionalidades representativas de la comisión que los enviaba a predicar en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la Tierra. Y nuestro Dios, como argumento supremo, dice la Biblia, “no hace acepción de personas”.
Como si no bastase, el libro de las revelaciones finales afirma textualmente, más de una vez, que el ángel mensajero (nosotros, los creyentes, llamados de las tinieblas a la maravillosa luz) que dispone del evangelio eterno a predicar, es instado a llevarlo a todos “los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. Por otro lado, en todos los aspectos espirituales revelados en las Escrituras, lo que aparece es multiplicidad y nunca exclusividad. Si no veamos: la sabiduría de Dios es multiforme, los dones espirituales son diversos y la gracia es plural.
Lo que nos es permitido afirmar hasta aquí, limitados por la brevedad del espacio, con la consciencia de que aquí no se agotan los argumentos teológicos y cristocéntricos, es que en ningún momento la Biblia y el Dios de la Biblia admiten prejuicios, exclusiones o indiferencias, especialmente las que caracterizan las injurias raciales… Dios es el Dios de todos los colores.

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