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Ana Paula

Ana Paula

Misión y voluntariado

Hasta dónde llegan las personas que se colocan en manos de Dios para servir en la misión de predicar el evangelio

Vivir para servir

(Como lo expresa la música)

Sí, el título de ese primer artículo puede hacer que usted recuerde la música del grupo Novo Tom (grupo brasileño). Siempre me viene a la mente. La verdad es que la expresión se encaja perfectamente a lo que pretendemos compartir aquí. Hemos buscado vivir esa melodía en tiempos tan controvertidos sin olvidarnos de la misión que tenemos en esta Tierra.

¿Recordó la letra? Si no, usted puede leer uno de los párrafos siguientes y encontrar con facilidad la música on-line si desea escuchar la canción inspiradora compuesta por Lineu Soares y Valdecir Lima.

Cristo es el pan para el hambriento, es la luz que guía en la oscuridad.

Cristo da paz al afligido, da fuerzas al cansado, da vida y perdón.

Quiero imitar a Jesús en el servicio y vivir como él vivió.

Sólo el amor en vivo, simplemente crecer en el Señor.

No hay mayor privilegio que ser feliz porque otros ya lo son

Sólo el amor en vivo, simplemente crecer en el Señor.

Dejemos que Jesucristo utilice nuestras vidas, usemos las manos

Voy a vivir para servir…

El 24 de enero de este año llegamos a la ciudad de Gabal Asfar, en la periferia de la gran ciudad de El Cairo, en Egipto, para dedicarnos a un proyecto de voluntariado por un año y medio.  O sea que vivimos en una zona de gigantescos contrastes sociales.

Lo que hicimos en Egipto no fue nada extraordinario. Miles de personas hacen esto alrededor del mundo. Extraordinario es el mensaje que tenemos, el desafío de vivir aquí y en cualquier otro lugar como siervos de Dios. Estamos solo intentando imitar, dentro de nuestras limitaciones, errores y aciertos, a aquel que fue el mayor de los siervos y que nos pidió hacer lo mismo como sus seguidores, solo por la gracia de Dios.

Usted puede estar pensando, “eso no es para mí”, no sé por dónde comenzar, no tengo experiencia, mi profesión no tiene nada que ver con “misión”, o ya tengo una vida estable, una carrera, planes concretos y promisorios para el futuro, como nosotros teníamos, y no es posible ‘dejarlo todo’.

Aun así lo invito a pensar un poco más sobre esto. Nosotros tuvimos el privilegio de vivir las bendiciones de servir a un Dios sorprendente en Egipto. Cuando digo de “nosotros”, me refiero al profesor sociólogo Marcos Eduardo Lima y  a la profesora periodista Ana Paula Ramos (quien en Egipto es conocida como Ana Paula Lima, nombre de casada). Por un año y medio, nuestros hijos fueron los 124 alumnos de una pequeña escuela de enseñanza media con régimen de internado, donde vivíamos.

Usted y nosotros, como cristianos, los que siguen a Cristo, ¿verdad? (sólo para reforzar), estamos todos en el mismo barco, Rumbo al puerto seguro (¿Recuerda también esta canción?). Intentamos permanecer firmes en el camino correcto, ¿no es verdad? Por eso necesitamos considerar también que nuestra jornada no nos permite sobrevivir solos. Para comenzar, no llegaremos a ningún lugar por nosotros mismos. Ya sabemos hacia dónde se encamina la humanidad.

La misión que tenemos nos mantiene integrados, en alerta, nos ayuda a permanecer conectados a la fuente de vida. Vivir para servir, en el lenguaje cristiano, debería ser simplemente vivir. Y no hay mayor privilegio o realización que servir al Rey del Universo, ser parte de sus planes y sentir su poder manifestándose en los pequeños y grandes momentos de la vida, en cada detalle.

Lo invitamos a experimentar más de cerca el placer de vivir para servir donde estamos, al compartir aquí experiencias y descubrimientos que están más allá de nuestra imaginación, siendo guiados por el poder del amor que viene de Dios. Hablaremos de misión, viviremos la misión, y juntos cumpliremos la orden del Maestro.

¡Maranata!

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