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Ana Paula

Ana Paula

Misión y voluntariado

Hasta dónde llegan las personas que se colocan en manos de Dios para servir en la misión de predicar el evangelio

¡El trabajo más genial del mundo!

La simpatía de los niños refugiados galardona el trabajo de los voluntarios en misión en Irak. Crédito de foto: Carolyn Azo.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Esas fueron algunas de las palabras de la primera carta de Pedro a los cristianos. ¡Qué privilegio y qué responsabilidad ser parte de ese pueblo! Ser llamado de acuerdo con el propósito de Dios, el Padre, y ser separado por el Espíritu Santo para obedecer a Jesucristo. Usted puede verse a sí mismo así. Conozco y he convivido con algunos que tienen una vida bajo este lema.

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Releí la primera carta de Pedro hace algunas semanas, y mientras subrayaba el segundo versículo del primer capítulo y el noveno del segundo capítulo, vino a mi mente el nombre de personas que conocí y que encajaban perfectamente en esa descripción. ¿Qué tenían ellos en común? Todos son voluntarios al servicio de Dios. Estudiantes, abogados, profesores, nutricionistas, psicólogos, médicos, carpinteros, albañiles, electricistas, arquitectos, jubilados, ingenieros, administradores, dentistas, juristas, enfermeros, educadores, funcionarios públicos y hasta un perito criminal.

Desde 2013 he encontrado personas de todas las franjas etarias y diferentes formaciones descubriéndose como pueblo de Dios, sintiéndose realmente separados, parte de la generación elegida. Personas que al servir usando sus propios recursos y talentos, todos dados por Dios, reencontraron su propósito de vida como cristianos.

Dedicar uno, dos, o tres años de vida para servir a  una institución o en otro país; trabajar todo el año esperando sus merecidos 30 días de vacaciones y usar 21 o todos para acarrear ladrillos, pintar paredes y continuar trabajando, pero gratuitamente y en nombre de Dios para atender a quien lo necesita, es propio de una generación elegida. Solo tiene sentido para el pueblo de Dios. Créalo, cada vez es un desafío mayor encontrar a personas realmente dispuestas a vivir así. Pero no tenga dudas de que los que se identifican con esa generación son parte de ella por toda la vida.

Hoy, 5 de diciembre es el día internacional del voluntario, que para nosotros, pueblo de Dios, tiene un significado todavía mayor. La generación elegida de voluntarios de que estoy hablando sirve al Rey del Universo. ¡No hay trabajo de mayor recompensa y transformador que ese!

Alabo a Dios por tener el privilegio de trabajar entre ellos aquí, en Egipto. Usted también puede ser parte de ese grupo. La invitación todavía está abierta, ¡porque todavía hay trabajo que hacer!

www.adventistas.org/pt/voluntarios.

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