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Adolfo Suárez

Adolfo Suárez

Más allá de la enseñanza

Frase de resumen de la columna: Reflexiones sobre aspectos de la vida diaria a partir de la Teología, Educación y Ciencias de la Religión.

El alumno nota diez que fue reprobado

En la opinión de sus colegas de curso, él era el mejor alumno de la clase. Todos lo consideraban el más despierto, el más inteligente, el mejor informado y el más influyente.

Él también se consideraba el mejor del grupo. Mientras los demás pensaban en algo, él ya se había anticipado y concluido muchas cosas. Por eso, después de cualquier comparación, era inevitable que dijera: “Yo soy muy bueno, soy el mejor”.

Creo que, como profesor, me gustaría mucho tenerlo en mi clase. Su agudeza, sagacidad, inteligencia, influencia y capacidad de captar “al vuelo” lo que quiero decir haría mis clases mucho más productivas y motivadas.

En una prueba escrita, sería un modelo. En una investigación individual, estallaría. Más bien no se adaptaría a tal enseñanza cooperativa, pero… no lo necesitaría. Individualmente sería lo suficientemente bueno para encubrir cualquier error.

Si fuera alumno recién egresado del Nivel Medio, pasaría a la Universidad sin rendir el examen de ingreso. Rápidamente haría la maestría y el doctorado en Harvard, Cambridge, Yale, La Sorbonne. Enseñaría en Oxford y hasta escribiría una columna semanal en TheTimes.

Por lejos, era el mejor alumno de la clase. Pero, aunque le sorprenda, ¡ese alumno nota diez fue reprobado!

¿Qué? ¿Ese alumno fue reprobado? Eso mismo, fue reprobado. Su nombre era Judas Iscariote. Tuvo clases con el maestro Jesucristo.

Judas era eficiente en conocimientos, pero cultivó la disposición de criticar y acusar. Los discípulos lo tenían en alta consideración, y ejercía sobre ellos gran influencia, pero consideraba a sus amigos como muy inferiores a sí mismo. Decía que ellos estaban siempre al margen de todo. “Ustedes no tienen capacidad de hacer lo que Jesús necesita”, afirmaba.

Judas ocupaba un cargo de influencia en medio del grupo, pero dudaba de la eficacia de los planes de Jesús. Y por dudar sistemáticamente, su corazón alimentó la duda, la codicia y la rebelión.

Articulaba muy bien sus ideas, pero en algunas cosas se juzgaba más sabio que Jesús mismo. No, no solo se juzgaba más sabio que sus colegas, se juzgaba más sabio que Jesús mismo.

¿Sabe cuál era el concepto que el Maestro tenía de ese alumno nota diez? Juan 6:70-71: “Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?  Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce”.

Las consideradas “grandes escuelas” del nivel medio, de nuestros días, se preocupan de preparar campeones para el examen de ingreso a la universidad. Y, de hecho, pueden producir alumnos con conocimiento fantástico. Las “grandes universidades” invierten mucho en investigar a fin de consolidar su espacio académico. Es posible que usted sea un alumno de una de esas grandes escuelas o universidades. No hay nada de malo en eso. Pero, no debemos olvidar que el intelectualismo sin un equilibrio adecuado puede producir estudiantes fríos, traidores, cínicos, insensibles, rebeldes y hasta asesinos.

Sin embargo, no caigamos en el error de pensar que la religiosidad y el ritualismo resuelve cualquier problema. Sabemos que la religión sin ciencia puede producir alumnos fanáticos, “ciegos”, extremistas, legalistas.

Por lo tanto, ni una cosa ni la otra. Dios espera que desarrollemos el perfil de estudiantes y personas:

  • Competentes y comprometidos.
  • Inteligentes y sabios.
  • Activos y leales.
  • Racionales y espirituales.

¿Cómo conseguirlo? Aprendiendo a los pies del Maestro. Leyendo sobre él. Siendo competentes y bondadosos como él lo fue.

Todos debemos imitar al Maestro. Si lo hacemos así, con seguridad el producto final será un alumno nota diez, que no será reprobado en el ingreso a la Escuela de la Vida.

¿Cómo podemos aprender con el maestro Jesús a ser un gran alumno en la jornada de esta vida? ¿Qué errores debemos evitar? Lea este artículo y deje su comentario.

 

 

 

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Comentarios

  • Angel

    Me parece que a Judas a pesar de los conocimientos que había aprendido con Jesús no aplicaba a estos últimos y tampoco los compartía lo cual es esencial en el evangelio

  • José Arévalo

    Si Judas fué reprobado, ¿Por quién fue reprobado? Según el redactor de este artículo, Dios reprobo a Judas. Suena bien y legitimo, pero…. ¿Cuál fué el método que Dios utilizó para demostrarnos que él reprobó a Judas? ¿Habrá sido el ahorcamiento? ¿El remordimiento? O ¿La simple confrontacion consigo mismo? O, ¿Las 3? En lo personal puedo decir que la Biblia misma dice el método que Dios utiliza para que nosotros reprobemos o aprobemos, y se encuentra en 2a.Cor. 13:5 en donde dice: “Examinaos a vosotros mismos……..(si no logras ver en tu examen personal que Cristo esta en ti) estás reprobado”….. Pero no ahorcado como judas; eso será tú elección. Ahora, la clave sencilla para APROBAR el examen no es decir que por tu sapiencia o alta preparación lo sabes todo, pues basta con mirar 2a.Cor. 10:17,18. La verdad, el cierre del artículo es muy bueno pero la introducción y el cuerpo es muy lejano a la realidad bíblica. Gracias

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